Ferrocarriles auxiliares de las obras del Canal de Aragón y Cataluña

Publicada el: 12 / Jun / 2019

Archivo EN CONSTRUCCIóN

La inversión general y el interés por este proyecto, deriva del proyecto de 1896, presentado como proposición de Ley en las Cortes, llegando a ser aprobado por el Senado el 20 de agosto de ese mismo año y sancionada según consta enla Gaceta de Madrid del 5 de septiembre de 1896. Iniciadas las obras el 23 de octubre de 1906, concluyen con el acto de inauguración por Alfonso XIII.

El presupuesto general de la obra, aprobado en 4 de Enero de 1907, importaba 32.147.760,59 pts, incluidas l.668.794,00  pts por obras hechas por los concesionarios, y lo invertido 31 de  Diciembre de 1919, al concluir la construcción del Canal, comprendiendo, además de la partida anterior otra de 10.527,30 pts, destinada a concurrir a la Exposición hispano-francesa de Zaragoza, añadiendo 122.994,95 pts, para explotación, desde 1006 á 1009 inclusive, ascendió á 31.939.763,83 pesetas, es decir, con un coste  aproximado de 320 pts/ hectárea regable. Se  construyeron 311 kilómetros de canales y acequias, y obras en 63 kilómetros de cauces de desagüe. Lo que en un principio era el Canal de Tamarite de Litera, se convirtió en el Canal de Aragón y Cataluña.

Canal de Aragon y Cataluña, año 1914.Cehimo

La adjudicación mediante concesiones administrativas, fallidas , requirió de otras   dos actuaciones,  una de ellas concedida a Juan Soler (R.D. 14 noviembre de 1876)( G de M. 18,11,1876)  signada por Alfonso XII, concedida a perpetuidad, con libre aplicación de tarifas, y la declaración de utilidad pública, en lo  que afecta a las expropiaciones. La concesión fue transferida al año siguiente a la Sociedad Catalana General de Crédito , como aval a su aportación de capitales para llevar adelante el proyecto. Añadiendo al acrónimo de Canal de Aragón, el de Cataluña, como justificante a la aportación económica.

 

La extensión en amplias zonas de las provincias de Lérida y Huesca, facilitó los riegos con el aprovechamiento de las aguas de los ríos Esera y Cinca y de sus cuencas, gracias a la construcción de pantanos de regulación, y de obras de la envergadura de los sifones como el  de Sosa  y de Albelda. Y numerosos canales:

Acequias principales del Canal de Aragón y de Cataluña, Juan José Mateu González, tesis ,2015

En un primer momento las apetencias de inversores foráneos , ingleses y franceses y de capitales eminentemente catalanes, añadiendo al riego , la posibilidad de establecer transportes fluviales ( concesión de  1834) y de la de 1866 donde solo se contempló el riego  , quedaron diluidas después de un primer intento de adjudicación, y de los escarceos judiciales sobre la propiedad de la concesión, llegando un dictámen del Consejo de Estado de 30 de julio de 1863, que tomamos como referencia al considerar entre toda la inversión, la relativa al capítulo de subvenciones en la partida de ferrocarriles ( tomada de Juan José Mateu González , tesis doctoral, 2o15) en la que se contemplan varios parámetros para su calculo, por comparación con las concedidas por el Estado a varias compañías de ferrocarriles:

A)  calculando de acuerdo , a la distancia de los itinerarios necesarios , se tomaron las concedidas al Ferrocarril de León a Gijón, donde contribuyó  con 979.101 Rv; comparativamente al Canal de Aragón y Cataluña proyectado en 163 Kms, le deberían corresponder casi 160.000.000 pts.

B) Si  el cálculo se realizaba de acuerdo con el capital social de las empresas (140.000.000 Pts), se tomó el modelo de Ferrocarril de Alar a Santander , en ese caso la subvención de sería 108.000.000 Pts.

C) si el cálculo se realizaba de acuerdo al presupuesto de las obras ( 120.000.000 Pts) ascendería a 93.000.000  Pts

Estas estimaciones eran excesivamente altas,de acuerdo con las disponibilidades de la Administración del Estado.

Los plazos de ejecución de obra fijados en la 1ª concesión fueron  incumplidos y solicitada prórroga resuelta el 25 de abril de 1844.  La misma circunstancia  se presentó el 20 de junio de 1875, donde se llegaron a aplazar en tres años las condiciones aprobadas en las condiciones particulares prorrogadas hasta los 9 años.

Una tercera concesión ( R.D. , de 3 de febrero de 1888), llegada con la ocupación de Juan Carlos Navarro Rodrigo del Ministerio de Fomento,  en el Gobierno presidido por Sagasta, signado por la Regente Mª Cristina en nombre de Alfonso XIII, en la que se incluyó la concesión para que el Canal de Aragón y Cataluña añadiera el de productora de electricidad , añadiendo entre las condiciones particulares de la concesión, la de concederla por 99 años, con una aportación económica directa de 7.258.874,93 pts, dando un plazo de 3 meses para iniciar las obras y de 8 años para ejecutarlas.

Aún teniendo en cuenta los plazos concedidos, el Consejo  de Estado tuvo que atender la caducidad de la concesión de acuerdo con el Real Decreto de 12 de junio de 1892. Derivando todas estas actuaciones en la posición del Estado asumiendo la ejecución de las obras , para que no se perdiera lo ejecutado. Una posición que fue apoyada por Joaquín Costa desde su tribuna de la Cámara agrícola del Alto Aragón, exigiendo que se solicite del Estado tal ejecución.

Segismundo Moret y Prendergast defendió esta postura en el Congreso, pasando al Gobierno liberal en 1892, presidido por Sagasta, discutido ampliamente hasta que se autorizó su estudio, dirigido a que el Estado se hiciera cargo de la subasta.

Coincidiendo con esa posición del Estado, de 1896, se recibió una propuesta empresarial de algunos financieros catalanes en la que se incluía la continuidad de las obras. Esta propuesta fue desestimada por la Administración según constaba en la ley de 5 de septiembre de 1896, en plena Administración presidida por Cánovas,  con Alberto Bosch en el Ministerio de Fomento. Quedando incluidas las obras del Canal de Aragón y Cataluña  en el plan sobre las obras hidráulicas en España, propuesto por el ministro de Fomento Rafael Gasset Chinchilla, en el Gobierno de Raimundo Fernández Villaverde, Marqués de Pozo Rubio.

Pese a que la inauguración se celebró el 2 de marzo de 1906, el canal se convertiría en la principal reivindicación al Estado , junto al ferrocarril de Huesca a Canfranc. En cuyo caso el Estado tomó a su cargo realizar las dos primeras secciones del proyecto aprobado por la R.O.de 23 de abril de 1864, proyecto de John Barry, con alguna modificación en 1888. Pese a las rectificaciones del proyecto, en 1903 ya se encontraban canalizados 70 kms.

La Ley de 8 de febrero de 1907 contempló añadir la 3ª sección a las obras asumidas por el Estado, intentando acortar su construcción de 6 a 3 años gracias a la dotación técnica propuesta por el propio Estado, que detallamos y al  nombramiento del ingeniero  Rogelio Inchaundarrieta cuya dirección fue eminentemente profesional y efectiva.

En 1904 se acometieron las obras de canal de Sosa, adjudicado por 1.472.746,20 Pts,  a la “Compañía de Construcciones Hidráulicas y Civiles” dirigida por el ingeniero de caminos José Antonio Rivera  y por Aimé Bona, obras que se llevaron a cabo entre  julio y diciembre de 1905.

Todo lo relativo al desarrollo de los regadíos del Canal de Aragón y Cataluña se incluyo en la dinámica marcada por la Ley Gasset de 7 de julio de 1911.

Con el tiempo en el caso del Canal de Aragón y Cataluña, una tubería unirá el propio Canal con la Acequia de la Mola. Permitiendo mejorar el conjunto del sistema, y añadir 4.000 hectáreas pertenecientes a las Comunidades de Regantes de Altorricón, La Melusa y Claverroc. La inversión en este caso fue de 5 millones de euros . Sujeto al primer proyecto de Barry, modificado en 1864.

Ferrocarriles de Vía Ancha, de Vía Estrecha, Cremalleras, Funiculares y Ferrocarriles Industriales


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